Secciones:

Cap 12: Eterno Amanecer


CAP.12 – NUEVO AVISO

Bella POV

El episodio de la flor sangrante realmente me había perturbado. Recuerdo a Edward corriendo a la casa conmigo a cuestas, mientras el llanto no me abandonaba. Que diablos significaba todo esto?

Al llegar Esme me consoló, el dejo un beso en mi frente y junto con el resto de la familia salieron despedidos hacia la cabaña.

Investigaron en los alrededores y encontraron un venado muerto con el cuello desgarrado. Creen que allí la persona mojo la flor para luego secar al animal.

Alice me contó también que Edward lavo la puerta y el piso de la galería, y ya no había rastros de la advertencia. Que habían quemado la flor en la chimenea para que el aroma de la sangre terminara de extinguirse.
Después de eso, no solo Edward no quería dejarme sola ni un segundo sino que yo no lo deseaba tampoco. En las noches el me abrigaba porque yo lo abrazaba de tal forma que terminaba tiritando. El objetivo del acosador estaba dando resultado. Estaba asustada y ellos también.

Como necesitábamos mas información, por las tardes y después del instituto nos íbamos los cuatro a Port Ángeles, a trabajar en la hemeroteca de la biblioteca. Incluso una tarde nos escapamos durante el almuerzo y fuimos a Seattle para acceder a todavía mas información.

Recopilamos datos de diferentes diarios locales y de otras ciudades y distritos. Miramos cientos y cientos de hojas buscando hechos inusuales, robos desconcertantes o muertes inexplicables. Y lamentablemente encontramos muchos.

Fuimos hallando asesinatos extraños, personas desaparecidas e iban en aumento dos meses después que nos fuimos de Chicago. Todos ocurridos en diferentes ciudades. Los que mas nos llamó la atención fueron los que habían sido en los alrededores de Aberdeen.

Jasper encontró una noticia y nos junto en una mesa a murmurar mientras leía. El hecho, tan solo una semana después que nos mudáramos, relataba el desconcierto de la policía local. Unos excursionistas que se creía estaban extraviados, fueron hallados muertos en el Distrito Quinault. Los forenses intentaban responder al hecho de que los cuerpos no tenían sangre en su sistema y que aparentemente habían sido atacados por un animal, dadas las heridas que registraban.

Los chicos coincidían que ese había sido un descuido grave. A los Vulturis no se les pasaría por alto esta serie de ataques y enviarían emisarios para registrar la zona. Eso no era bueno para nosotros, pues nada mas presente el hecho de que no queríamos tener problemas innecesarios con ellos.

Íbamos saliendo de la biblioteca, cuando Alice se detuvo. Su semblante suspendido en el tiempo era indicio de que una visión le llegaba. Tal vez, una que finalmente pudiera ayudarnos. Jasper se paro junto a ella sin tocarla, mientras Edward, también abstraído, fruncía el ceño obviamente observándola en su mente.

Cuando volvió en si, decidimos que era mejor salir de allí para hablar. Nos sentamos en una de las bancas de la plaza frente a la biblioteca.

-Edward...

-Si lo vi. Tranquila!

-Por favor... Aquí nosotros no sabemos que es lo que esta sucediendo.- le dije observando sus caras de preocupación.

-Dimitri esta muerto – dijo Edward muy serio. No podíamos estar mas sorprendidos

-Como? – pregunté - No sabia que un vampiro podía morir.

-Veras Bella, la única forma de extinguir nuestra existencia es primero degollarnos – y me tape la boca con ambas manos para no gritar – y luego de eso, desmembrarnos para quemarnos en una hoguera – y mi cuerpo convulsiono solo con imaginar tal escena.

-Jasper! Por favor... Es necesario que seas tan grafico? – dijo Edward, enojado. Me abrazo y no podía abrir los ojos. Eso podía pasar?

-Lo siento, Bella – se disculpaba Jasper y recién ahí pude abrirlos.

-Por que nunca me dijiste? – pregunté mirando a Edward.

-No creí que fuera necesario

-Por supuesto que lo es! Debo saber... – y beso mi frente. Me quería hacer la valiente pero me temblaban las manos. Pensar que eso le podían hacer a mi Edward me daba escalofríos.

-Si Dimitri esta muerto otro vampiro lo aniquilo. Que mas viste Alice? – pregunto Jasper.

-No fue en el bosque. Ardía en una gran chimenea de piedra. Y luego vi a Félix creo... Edward?

-Si, era el. Y estaba teniendo sexo con una mujer. Pero no pude verle la cara.

-Nunca me hubiera imaginado que Félix podía... "necesitar" de tales cosas. Se veía tan frío e inescrutable. – agrego Jasper.

-Eso quiere decir que ellos están cerca nuestro? – pregunte a Alice.

-En realidad no estoy segura.

-Edward, crees que los Vulturis estén detrás de las advertencias? – pregunto Jasper.

-No lo se... Solo Carlisle puede responder esa pregunta.

Al volver a casa expusimos todo lo investigado durante días a Carlisle y la reciente visión de Alice. El escucho en silencio para finalmente dejarse caer sobre el sillón de su escritorio. Los pocos segundos antes que el hablara fueron de un silencio abrumador.

-Lo que puedo decirles es que quien haya matado a Dimitri ha desafiado a Volterra, su cuantía y su autoridad. Eso es algo que no pasara desapercibido ni será perdonado. Aro estará muy molesto! Pero nada tiene un patrón o una lógica. Lo dramático es que todo apunta a que o están involucrados, o por lo menos saben de la situación. Y no encuentro el cómo ni el por qué Bella puede ser el objetivo. Estoy desconcertado!

Los siguientes minutos fueron compartidos en silencio y con desazón. Y sin saber cual seria el mejor curso de acción, los días pasaban sin tener mas respuestas.

De nada sirvieron las rondas y la atención extra que se prestaba. Los días fueron tensos y ocupados debido a las diferentes actividades escolares y a las diferentes pautas de seguridad. Eso me dejaba agotada, pero así y todo, no descansaba bien.

Los días, aciagos, me acechaban, y estaba segura que en Edward se manifestaba exactamente lo mismo. Yo quería hablar de la situación y el siempre parecía escabullirla. Era su forma de no preocuparme y esperar que me fuera menos agobiante. Nunca pude decirle que no daba resultado. Dormía abrazada a el, que me sostenía en sus brazos como aguardando un huracán. Y lo peor de todo era que aun no sabíamos de qué se trataba todo esto. Solo que una vez mas estaba en peligro.

A medida que pasaron las semanas, que se transformaron en un mes, los indicios o las amenazas parecieron quedar muy lejos. La familia empezó a relajarse, por supuesto, a excepción de Edward. Aunque por fortuna no me dejaba sola por las noches. Y cada vez que iban de cacería, en general, no iba solo y lo hacía de día, mientras los demás se quedaban conmigo.

Cuando volvíamos a casa Edward intentaba distraerme. Me llevo a andar en bicicleta por el bosque camino a la cabaña. Me costaba un poco todavía cruzar la puerta ante el recuerdo de la flor ensangrentada.

Algunas tardes encontrábamos a los niños esperándonos. Esta semana Jacob noto mis ojeras y me pregunto si había estado enferma. Sin mayores explicaciones le respondí que si.

Al día siguiente, aparecieron con un ramo de flores y un tarro de miel que según Leah, Jacob le había sacado a su madre de la alacena. El se enojo, empujando a la niña y ella protesto diciéndole que era verdad. No pude mas que reírme.

Observe cambios en el pequeño: parecía que había crecido. Aunque los niños crecen todo el tiempo. Era el único momento en que me divertía ver como Edward seguía como un halcón los movimientos de Jacob. Pero nunca quería decirme que es lo que pasaba por su mente. El era tan niño como Jake!

También hicimos largas caminatas, una de ellas recorriendo el río que llegaba atrás de la casa. Así, el trataba de cansarme para que descansara por las noches. Y en cierta forma había cambiado un poco su actitud tan hermética y medida. Estos días me mimaba mas y lograba su cometido: dormía mejor.

Una tarde que volvimos del instituto temprano, dejo a los chicos en casa y me pidió que no me bajara del auto. Tomo la carretera y me di cuenta que íbamos en dirección a Port Ángeles.

Le pregunte qué haríamos, pero el muy tranquilo y con una sonrisa me respondió que era una sorpresa. Realmente me sorprendió su actitud alegre y distendida. Parecía que el Edward que había llegado conmigo a Aberdeen estaba de vuelta.

La ciudad se veía apacible, con la gente yendo y viniendo de las tareas habituales. El otoño estaba terminando, y las tardes, aun grises, eran mas agradables y menos ventosas.

Nos acercamos al puerto y el giro en una calle para entrar a una parte del muelle donde había veleros. El mar se veía tranquilo y las gaviotas giraban graciosas, seguramente al acecho de algo que comer.

Nos detuvimos y vino a abrirme la puerta para invitarme a bajar, tomando un bolso de la parte trasera del auto. Caminamos por el muelle, despacio y de la mano, hasta el ultimo espigón donde había una guardería para botes.

Un señor mayor y muy amable salio a nuestro encuentro. Se saludaron y pregunto algo que no entendí. Acto seguido, me presento con el como su prometida. El hombre se llamaba Oliver y me dio la mano con una gran sonrisa.

Luego, caminamos por el espigón y nos paramos frente a un pequeño velero, donde todo era absolutamente blanco. Tenia en el mástil una pequeña banderita triangular negra, con la cresta Cullen ondeando. El velero se llamaba "Lost Soul" y de inmediato supe que no podía ser mas que suyo.

Mire a Edward extrañada a lo que me respondió con una hermosa sonrisa picara, mientras se acercaba para rodear mi cintura con su brazo.

-Hoy vamos a intentar relajarnos... Que te parece? – y viniendo de el era toda una sorpresa.

-Cuanto me alegra! Han sido días tensos. Es tuyo?

-Si... mi "Lost Soul". Te gusta?

-Es muy bonito! Sabes navegar?

-Si, Carlisle me enseño hace mucho. A el le gusta mucho hacerlo. Y a mi se me hizo sencillo y relaja mi cabeza. Me ayuda a pensar con mas claridad. Te gustaría ir conmigo y ayudarme?

-Claro! – y la perspectiva de algo nuevo me alegro.

-Perdona que pregunte, pero... sabes nadar? – y me reí.

-Si, la torpe de tu novia sabe nadar! Teníamos clases en la escuela privada a donde me enviaba mi madre. Y era muy buena! – y también se sonrió.

Al instante, estaba sacando del bolso unas zapatillas cómodas para mi, y un rompevientos. Subimos al bote que ya estaba listo para zarpar. Las velas ondulaban y provocaban un sonido sereno. Cerré los ojos y respire profundo. La humedad y la sal se filtraron por mi nariz y me inundaron junto con el aroma de Edward. Un segundo de paz.

Me fue dando instrucciones para ayudarlo a salir de puerto. Solté los cabos que nos ataban a los pilotes del muelle. El tenso las velas y el bote pareció flotar en el aire, saliendo suave empujado por el viento. Mientras, me explicaba los usos de las amarras según hay viento de proa o de popa y nombrándome los elementos en el bote.

Lo sentí tan feliz y alejado de todos sus miedos y su sobreprotección hacia mi... Como si su escudo hubiera cedido y me mostrara parte de el como nunca antes. Su frente relajada, sus bellos ojos dorados sonrientes al igual que sus labios. Me sentía tan bien al verlo así! ...Y tan alejada de las preocupaciones de hasta hace unas semanas!

Desde la embarcación me deje encantar por las vistas: Por un momento vimos el gran aserradero con sus chimeneas humeantes, y mas adelante la vista nevada de Mount Baker. Realmente me sentía suspendida en el aire, liviana y libre.

El bote se desplazaba suave, leve, rápido... como una caricia el viento me peinaba y observe como Edward se sonreía ante mi expresión. Creo que ambos nos sentíamos felices.

El sol empezaba a bajar. El viento se estaba volviendo frío y Edward comenzó a virar para volver. Me enseñaba las diferencias de virar por avante y de trasluchar. Entendí que el primero viraba poniendo la vela a 90º mientras que el otro, cambiaba la vela por donde se recibe el viento girando en redondo de una borda a la otra. Prometió que otro día saldríamos para que manejara el timón, e incluso llegaríamos hasta la reservación de aves nativas. Me relato de lo rocoso y solitario de sus playas y de cómo las olas rompían verdosas y serenas.

Cuando llegamos a puerto me sentía casi tan fría como Edward, pero feliz. Maniobro y, al llegar al muelle, logre poner la amarra de proa como es debido y me felicito. Realmente me había encantado la experiencia y había sido muy estimulante. El único problema era que estaba muerta de hambre. Eso me hizo reír. Escuche como el se contagio de ella.

-Que es tan gracioso? – pregunto con una sonrisa mientras me extendía su mano y me ayudaba a bajar. Automáticamente me abrace a el.

-Gracias por esta hermosa tarde! – y me acerque a su boca, mientras el acortaba el espacio restante y me dejaba un dulce beso.

-A ti! Realmente lo disfrute y estoy gratamente sorprendido de lo bien que te has desenvuelto. Lo disfrutaste?

-Muchísimo! Lo podemos hacer algún otro día? – y el se río, con un extraño brillo de triunfo en los ojos.

-Por supuesto que si! Lo prometo! – y volvió a besarme lentamente.

-Edward... – y el respondió con un "mmm" mientras deslizaba sus labios por mi cuello.

-Lo siento, pero... me muero de hambre. Podemos ir a casa? – y el soltó una gran risa.

-Perdón! Olvide por completo que debías alimentarte! Son un tonto. Ya mismo!

Paso su brazo por mi hombro y llegamos enseguida al auto. Emprendimos el camino a casa, relajados y sonrientes. Mire nuestras cosas en el asiento trasero y recordé la tarea.

-Crees que habrá una copia de "La letra escarlata" de Hawthorne en la mansión? Tenemos que leerlo como ultima tarea para Ingles.

-Mmm... no. Esos libros los llevamos para casa. Son de los clásicos que estaban en mi cuarto y que dijiste que te faltaba leer.

-Podemos pasar a buscarlo? Así leo un poco antes de acostarme

-Esta bien.

Seguimos por el sendero y al llegar a cierta altura, nos desviamos por una bifurcación entre el bosque. A esta hora de la tarde realmente era intimidante. Los altos pinos lograban cientos de sombras volviéndolo lúgubre. O tal vez era mi sentido de alerta que volvía a tintinear en mi interior.

Cuando los árboles empezaron a ceder para volverse un sendero lleno de grandes helechos, piedras y restos de árboles cubiertos de musgo sabia que ya estábamos cerca.

Edward freno cerca de la casa y no se movió. Me dio la sensación que olfateo el aire con sutileza y observaba entre los árboles con cuidado. Tal vez buscando a alguien con ciertos pensamientos, oculto en el bosque.

Me tomo de la mano y me miro. Sus ojos habían dejado su brillo y se oscurecieron un poco, furiosos. Baje por su lado del auto y mientras el caminaba de espaldas a la casa, conmigo contra ella. Finalmente llegamos al escalón previo a la galería.

Al darme vuelta, note que nuevamente había algo en nuestra puerta: Una cinta de seda de un rojo muy intenso estaba atada con un moño al llamador. Esta vez no había signos de un intruso o sangre en el lugar. Al otro lado de la cinta pendía una botella de Bourbon. Estaba sorprendida y observaba todo sobre su hombro.

La botella de vidrio tenia un aspecto extraño: estaba tiznada y su etiqueta parecía haber sido limpiada con un trapo húmedo, con vetas oscuras. Cerca del cuello tenia un golpe que astillaba el vidrio formando como una flor.

Edward se quedo mirando sin decir una palabra, aun sujetándome tras su espalda. Tomo la botella y la observo bien. La destapo y olio el interior. Automáticamente su ceño se frunció. No entendía nada de lo que estaba sucediendo. Enterró su dedo en la cinta rasgándola y agarro la botella. Tomo mi mano y prácticamente me arrastro al auto.

-Debemos ver a mi padre – dijo grave y ronco

-Que sucede? Que significa esto?

-Esto es una pista concreta. Debemos ver a Carlisle de inmediato!

Y al diablo nuestra bella tarde juntos y nuestro sentimiento de paz! Nos subimos al auto y condujo como un loco camino a la mansión. En la puerta estaba Alice abrazada a Jasper. Seguramente una nueva visión y la imposibilidad de ver algo importante... Por lo menos eso creía. No podía ser otra cosa

Edward bajo del auto furioso y por primera vez casi se olvido de mi. A mitad de camino, se dio vuelta y volvió en un segundo. Se acerco y beso mi frente, como dejando una disculpa. Entramos todos al gran salón y nos sentamos en los sillones. Edward puso la botella sobre la mesa de café y con Carlisle se dieron una profunda mirada.

-Así es... huele – Carlisle la destapo y miro con sorpresa a Edward.

-Pero... podría ser?

-No lo se, pero es algo muy puntual. Emmet tenia razón: Nos conocen, saben quienes somos y que somos – y estaba a punto de quebrarme.

-Por el amor de Dios! Pueden dejar de hablar como si todos supiéramos de qué se trata? – mi voz sonó firme y altanera. Creo que era la primera vez que en lugar de quebrarme estaba molesta. Todos parecieron notarlo. Edward finalmente se sentó frente a mi en la mesa y tomo la botella.

-Veras Bella... El día que te sacamos del bar, antes de dejar Chicago, nosotros intoxicamos a Phil y al resto con esto – y estaba perpleja – Nosotros les hicimos creer que hacíamos un trato al... "comprarte". Eso era lo que Phil quería y se lo dimos. Y para festejar llevamos algo que no despreciarían jamás: una cara y añeja botella de Bourbon. El asunto es que nosotros colocamos láudano en la bebida. En general es algo que se usa como calmante, pero en dosis altas es toxico e inclusive mortal.

Mi cabeza sumaba a toda velocidad lo que el decía. No podía creer las posibilidades de mis deducciones. Imaginaba que estaban cerca de las de Edward o de mi suegro.

-Pero esta no puede ser la misma botella! O si?

-Pues si no lo es, alguien se tomo mucho trabajo para que se pareciera. Y nos dejo una advertencia muy concreta – respondió Carlisle – Huele a licor y láudano, no hay dudas.

-Crees que alguno de los gángsters es quien hace todo esto? Que nos siguió hasta aquí? – me parecía totalmente imposible. Ninguno de ellos era ni tan inteligente ni tan hábil como para tal estrategia. E imposible que ninguno de ellos pudiera rastrearlo.

-No... Un humano? Ya lo hubiéramos encontrado – dijo Jasper.

-No pude ver mas que cuando alguien ataba la botella a la puerta. Lo vi de espalda, pero de algo si estoy segura: llevaba una capa de la guardia real. – Y Alice estaba desconcertada – Dimitri esta muerto... No entiendo. Es otro Vulturi?

-Podría ser quien se deshizo de el... Podría haberse quedado con su capa de souvenir – dijo Jasper – Yo lo haría! Pero aunque tenemos esa pista, sigue siendo imposible descubrir el por que de todo este hostigamiento.

-Sin lógica, errático... Tiene que ser uno de nosotros. – dijo Edward – Tiene tal vez algún tipo de don que lo aventaja. No encuentro otra explicación.

Y nos quedamos todos en total silencio. Alguien nos conocía, sabia de la naturaleza de los Cullen, de mi... pero sobre todo, sabia muy bien lo que había ocurrido en Chicago. La incertidumbre y desasosiego pendían en la atmosfera y por primera vez me quede tan inmóvil y pálida como cualquier de ellos

Hola a todos!

Bueno, en este capi a pasado un poco de todo, no es verdad? Pero estamos mas cerca de saber quien es nuestro acosador o estamos mas confundidos? Es una pista falsa o un buen indicio?

Volterra estara revolucionada con la muerte de su lugarteniente y eso no puede ser nada bueno para la familia Cullen... Que pasara? Que piensan?

Esperamos que les guste esta nueva entrega y esperamos seguirlos teniendo alli con sus comentarios. Gracias a todos a los que nos siguen por aqui, como asi mismo en Facebook y Twitter.

Asimismo, queremos desearles una Muy Felices Pascuas!

Los esperamos el viernes

Besos

Micky y Alice
Reacciones:

0 Comentarios:

¡Anímate a comentar, siempre y cuando sea con respeto! Bienvenid@s.