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Cap 3: Solteros Y Sin Compromisos

Capítulo 3: Conociéndote en raras circunstancias.

Salimos del hotel Ritz, con rumbo a la junta, las miradas envenenadas de las secretarias al verme entrar del brazo de Jacob me causaron risa, Me sentía poderosa, ja, ja, ja, es gracioso, y Jacob pareció darse cuenta, y le susurré al oído:

-Vez que no es tan beneficioso ser amiga del jefe –Mientras esbozaba una gran sonrisa-

- Tienes razón, pero no creo que te afecte, además muy pronto tomaras el lugar del Señor Wallace, así que tú estarás más a mi altura –dijo señalándome con el dedo-

-¡estás loco! –Dije pareciendo molesta- Creerán que me acosté contigo para que me dieras el ascenso.

-Bella, tú y yo sabemos que prácticamente llevas el mando, tú haces todo el trabajo del señor Wallace.

-Torcí el gesto- Tienes razón, además, Estoy capacitada para esto, Muchas Gracias Jacob-dije mientras lo abrazaba-

La junta transcurrió rápido, y yo debía llegar temprano a mi departamento para arreglarme, llevaría a mi nuevo "amigo Jacob" a uno de los clubes más famosos de New York, así que tenía que estar despampanante. Decidí tomar un taxi, Jacob se ofreció a llevarme, pero no quería que las secretarias se dieran cuenta –todavía- que saldríamos, así que sería mejor que llegáramos los dos juntos por la mañana. Me dirigí a la calle, -a esperar tener suerte de encontrar un taxi- ya casi mostraba un poco mis piernas para que alguno tuviera piedad de mí, al cabo de unos minutos, uno paro a unos metros de donde yo me encontraba, corrí para poder alcanzarlo, y me topé con otro hombre:



-¡Perfecto! –Dije molesta- He Esperado por este taxi señor dije sin mirarlo, ¿sería tan amable de cedérmelo?

-¿Qué tal si lo compartimos? –Dijo una melodiosa voz-

Cundo lo miré, se me fue el piso, ¡Dios Santo!, ¡era el hombre guapo de la cafetería! Al instante reaccioné, y retome mi compostura,

-Claro, dije sonriendo de oreja a oreja-

- Las damas Primero –dijo el mirándome fijamente y abriendo la puerta-

-Gracias –exclame sonrojándome un poco-

-¿Hacia Dónde señorita? –Dijo el taxista-

-Lléveme a la E 62, frente a Central Park por favor.

El Taxi Arrancó y el hombre no podía dejar de mirarme, hasta que se atrevió a preguntar:

-De casualidad visitaste ahora la cafetería frente a Central Park? –Dijo con ojos llenos de curiosidad-

-Sí, creo que te vi mientras salías, ¿vives cerca? –pregunté como quien no quiere la cosa-

-he, si, a unas calles de donde tú vives –dijo sorprendido de que haya preguntado-

-Que bien… -Moría por preguntar algo más, pero no quería parecer "fácil", aunque era consciente que podía llevarlo a mi cama esta misma noche si pudiera, pero no tenía valor para seguir conversando, este hombre me llenaba de nerviosismo, y mi capacidad seductora se había esfumado de la nada, además, el taxi había llegado a mi edificio.

-Llegamos,- exclamo el taxista- Son 20.95.

-Bien, -dije mientras sacaba mi billetera, mi sorpresa fue, al levantar la vista, que el hombre guapo que tenía a mi lado estaba pagando el taxi-

-Gracias, -dije algo sonrojada y apenada-

-¿Creerías que te dejaría pagar? – Parloteó haciéndose el caballero-

-Pues es mi día de suerte, ojalá todos los días se apareciera un extraño dispuesto a pagarte el taxi –dije en tono bromista- Sería un gran ahorro.

-Pues yo estoy a tus órdenes, -dijo en tono de flirteo- y a todo esto, ¿Cuál es tu nombre preciosa?

-Mi Nombre es Isabella Swan, ¿y el tuyo? –Dije levantando una ceja-

-Edward Cullen, Espero verte pronto –dijo mientras me daba un beso en la mejilla- Nos Vemos preciosa Isabella Swan.

Se fue caminando a paso rápido, cuando lo perdí de vista, reaccioné, me había quedado estampada en la acera, con la boca entre abierta, las personas pasaban a mi lado, y yo seguía ahí, parada, imaginando a Edward Cullen, dibujando sus hermosos ojos color bronce mirándome, sus dulces labios sonriéndome, sus mejillas sonrojadas por el frio de la tarde que recién llegaba… Cuando reaccioné:

-¿Qué diablos te pasa Bella?, ¿Eres estúpida o qué?, -dije en voz alta mientras las personas que pasaban a mi lado me miraban-

Subí las escaleras, y me dirigí a mi apartamento, Vi la Hora, eran las 5.30, tenía exactamente 1 hora y media antes que Jacob llegará por mí, Así que sin decir más tome una ducha caliente y elegí la ropa, no quería que Jacob me opacara, así que opté por un vestido negro de satén, con escote halter profundo, llegaba casi al ombligo, y justo en la cintura, tenía una laza –de satén- negro. La falda era amplia, muy al estilo Marilyn Monroe, -Hay Bella –pensé- ¡estas vestida para matar! , Mi Cabello decidí llevarlo con ondas muy suaves, mis ojos los pinté al estilo "Smokey Eyes", y casi me olvido, preferí dejar mis senos libres, así que no llevaba sostén, y solo portaba una pequeña tanga de encaje negro. Estaba Lista.

A las 8 en punto, Jacob estaba llamando a mi puerta, lo hice esperar unos minutos, no quería parecer ansiosa, al abrir la puerta su mandíbula parecía muy pesada, y apenas podía articular palabra, el vestía un traje muy bien combinado, su saco era aqua y su pantalón color crema. Estaba muy lindo.

-Te vez Hermosa- me dijo mientras observaba cada parte de mí que no estaba cubierta por piel, se notaba a leguas que Jacob solo me deseaba como un pedazo de carne, eso me recordó a Edward, su mirada tenía un brillo muy especial, nada que ver con la de Jacob, eso me dolió, y un gesto de dolor sobresalió e mi rostro-

-¿Pasa algo Bella?

-No, nada, Te ves grandioso –dije con repentino entusiasmo para ocultar mi pena- ¿Te parece si nos vamos ya?

-Claro que si –dijo tomándome del brazo como si fuera su "Juguete Nuevo"

Por primera vez en mi vida, me sentía raptada, quizás desde el principio hubiera querido no salir con Jacob, e ir en busca de Edward, él había dejado una astilla en mi corazón, y a cada latido, dolía, mi cuerpo deseaba a Edward, mi mente sabía que era inconcebible, iba en contra de mi instinto, yo Isabella la "come hombres" tenía a todo un semental frente a mí, y no me calentaba ni una pizca. Perecía que si no me detenía del borde de la mesa, saldría corriendo por todo Nueva York a buscar a Edward Cullen.

-Bella, ¿escuchaste lo que te dije?- exclamo Jacob mirándome raro-

-Sí Jacob, es solo que de repente me he sentido mal, creo que fue un mareo o algo por el estilo.

-¿Quieres regresar a tu apartamento? –dijo abriendo los ojos y mirándome fijamente-

-Lo siento Jacob, hubiera querido darte un tour por New York, pero en realidad me siento terrible –dije fingiendo dolor, lo único que quería era salir corriendo de ahí, no soportaba a "Don Egocéntrico", toda la cena había pasado hablando de sí mismo-

-No te preocupes Bella, mejor damos este paseo otro día, no quiero que te enfermes cuando estas a punto de Ascender en la compañía.

-Al fin me zafé de esta –pensé para mí-

Jacob se despidió de mí, y me dejó en la puerta del edificio, me adentré en el, y mi sorpresa fue mayor, pensé que estaba soñando, cuando lo vi parado frente a la escalinata:

-Pensé que no volverías nunca- Dijo riendo tristemente-

-Era solo una cena de negocios, pronto me ascenderán –dije nerviosa, y pensé para mí: ¡ERES UNA ESTUPIDA BELLA! ¡TE VINO A BUSCAR, Y TU CON DON "EGOCENTRICO" MIERDA, MIERDA, ¡MIERDA BELLA! ,

-¿Quieres pasar a tomar café?, horneé galletas recién, son de chocolate –dije haciendo un puchero-

-Su cara se iluminó –Claro que sí, me encantaría –dijo mientras sonreía muy tiernamente

Entramos a mi apartamento, el parecía muy asombrado por lo que encontró, ya que veía cada mueble con mucho interés,

-Me esperas un momento –dije- me iré a cambiar, siéntete como en tu casa –me retiré a mi habitación, y se me ocurrió algo muy atrevido.

La estancia estaba cerca de mi cuarto, y la puerta la dejé abierta, a modo de que cuando Edward avance hacia la cocina tendrá que verme, Así que cuando sentí sus pasos cerca, deslicé el vestido por mi cuerpo, cayendo a mis pies, podía sentir la mirada de Edward clavada en mi espalda, seguidamente, tomé una pequeña pijama de Victoria's Secret que tenía en la cama, me la puse, y me dispuse a salir a la estancia.

Edward estaba sentado en el sillón, se veía muy nervioso, y yo sabía Exactamente Por qué.

-¿Quieres un chocolate caliente o un Café?- pregunte mientras le sonreía-.

-¿Qué tomarás tú? –dijo mirándome a los ojos, acto seguido, los dos nos sonrojamos-

-Pues me encanta el chocolate

-Entonces chocolate será. –Me dijo mientras se levantaba- ¿Necesitas ayuda?

Me quedé helada de la sorpresa, Edward me había tomado de la cintura con una mano, y con la otra sostenía la jarra con chocolate. Yo no pude resistirme, y sin pensarlo dos veces, puse la jarra en la cocina y me di vuelta, podía sentir su respiración, su nariz estaba junto a la mía, su aliento era tan dulce, como un vino caro y exquisito, sus ojos tan penetrantes, me veían con un sentimiento dentro de ellos, yo no podía apartar mi vista de ellos, y acto seguido lo besé…

Sus labios eran tan deliciosos, nunca en mis largas noches buscando hombres, me había topado con unos labios como los de él, mi piel ardía, y yo solo quería seguir besándolo, sus manos se enredaron en mis piernas, y me levantó sentándome en la mesa, masajeaba mis piernas, yo sin decir más quité su camisa, y acaricié su pecho, cada una de las líneas de su abdomen parecían esculpida por un dios, él era tan hermoso, solo quería amarlo en ese momento, y él pareció leer mis pensamientos, porque me levanto agarrándome de mi trasero, y me cargó hacia la cama, parecía que estábamos hechos el uno para el otro, sus manos tocaban exactamente donde mi cuerpo lo pedía, bailábamos la danza de los amantes, nos entregamos al deseo en carne viva, introdujo su mano en mi pijama la manera en que movía sus dedos parecían controlados por mi cerebro, mis gritos cada vez eran más altos, y él sabía que el momento había llegado, quito el pequeño short que servía de obstáculo, y acto seguido, me despojó de mi tanga quitándola poco a poco con la boca.

Sería imposible describir lo que pasó a continuación, solo era consciente de que sus embestidas eran cada vez más fuertes, y mis gemidos más y más altos, solo quería que él no parara, arañaba su espalda como una fiera salvaje, y su pelo dorado, era presa de mis dedos, el éxtasis era tan grande, su cuerpo y el mío parecían uno solo, Edward Cullen, un completo extraño, se había convertido en mi mejor amante…

Tuve 3 orgasmos seguidos antes de que el explotara en mi interior, cayó recostado junto a mí, tomo una cobija y me arropó, yo me recosté en su pecho desnudo, y me dejé llevar por el sueño.

-Eres tan preciosa Bella- susurró a mi oído- te amo…

A la mañana siguiente, fui la primera en despertar, él se miraba tan adorable recostado en la cama, mi corazón sintió un sentimiento muy extraño, sabía que lo había experimentado con anterioridad, pero no lo recordaba, me sentía cálida, bella, feliz…

-Bella Swan, estás loca, completamente loca-dije muy convencida- no puede ser amor.

Me di una ducha, y me preparé para ir al trabajo, pero antes de irme, le preparé unas panquecas decoradas con fresas, y una enorme taza de chocolate, junto a la mesa de noche le dejé una nota que decía:

Querido Edward: Me has dado una tremenda noche, espero que disfrutes el desayuno, he tenido que irme temprano, ya sabes cuestiones de trabajo, mi número es: (631) 598-789-2, espero tu llamada.


Besos, Bella.

Antes de irme, lo observé de pies a cabeza, tenía los labios pintados de un rosa fuerte, así que le estampé un beso en la mejilla, y me marché, esperando que a mi regreso estuviera ahí, esperando por mi…
Reacciones:

4 comentarios:

  1. Anónimo12/12/2011

    la veo como buena pero no se esta como raritha pero a la autora le digo ke siga adelante y la verdad la saga crepusculo me hizo adicta a la lectura claro k de la saga crepusculo o algo relacionado con eso como tu historia

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  2. Anónimo1/04/2012

    "La danza de los amantes" jajaja ¿Qué es eso?
    Además ¿Edward se enamoró de ella en seguida? Vale, eso es raro.
    Esta genial de todas formas (:

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  3. Anónimo1/22/2012

    Ps yo tampoco se que es eso de la Danza de los Amantes pero solo puedo decir que es probablemente una latina quien escribió esto.

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