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Cap 2: Solteros Y Sin Compromisos

Capítulo 2: Flirteo.

Ese hombre me había dejado una duda, de tantos hombres guapos que había conocido, él se llevaba un lugar especial ¡y solo con una mirada!, ¡Dios! –Dije para mis pensamientos- . Será mejor que me apresure o perderé credibilidad por llegar tarde al trabajo.

Mi trabajo no era necesario, ya que mis padres se encargaban de enviarme dinero cada mes, no me faltaba, pero me gustaba trabajar, en realidad, era como un pasatiempo para mí. Me encantaba estar de "encubierto" ya que nadie en mi trabajo sabía que mi familia era adinerada, que tu abuelo haya levantado una gran empresa petrolera es tener suerte, o eso creo.

Mi puesto de trabajo era muy modesto, Era asistente en una famosa compañía de Autos, cualquiera daría un ojo de la cara para trabajar aquí, pero creo que mi padre tuvo algo de influencia en esto, ¡mi padre, siempre ayudándome cuando más lo necesito!

Este día, habría una junta muy importante, nos visitaría el presidente de la compañía, y por supuesto, yo tenía que estar presente, ya que mi "adorado jefecito" no era nada sin mí, ya que apenas podía prestar atención debido a su edad avanzada, pero el viejito testarudo se negaba a jubilarse, ya corría el rumor que muy pronto lo sacarían a la fuerza de la compañía, gracias a dios mis estudios de economía en la universidad de Oxford no fueron en vano, prácticamente yo ejercía el puesto de mi pobre y viejito jefe.



Nos preparamos para la junta, las demás secretarias corrían de un lado a otro, a lo lejos escuchaba como cuchicheaban entre ellas que el señor Black era todo un "bombón exótico", cabe destacar que todas son algo mayores y con hijos, -eww- quizás por eso se les alebrestaban las hormonas, -pobres mujeres- pensaba- se les enciende la llama al ver un hombre medio guapo.

Fui al baño a retocar mi maquillaje, mis hermosos ojos verdes resaltaban mucho este día, -puede ser porque el hombre que vi en la cafetería me alegro la mañana- pensé.

-Buenos días señor Wallace, ¿Cómo amaneció? recuerde que ahora es la junta con el presidente de la compañía. –Dije mientras abría las persianas, para que la luz bañara la oficina-

-Buenos días Bella –dijo mientras se restregaba los ojos- sí, sí, como olvidar que viene el señor "casanova"

-Es la sensación entre las secretarias ¿será que es tan guapo? -Exclame-

- No es más que un Don Juan, Bella, espero que tu no caigas en sus garras- me dijo el señor Wallace quitándose las gafas- Tu eres muy Bonita, y ese hombre no va a dudar en querer conquistarte.

-No se preocupe señor Wallace, usted será siempre el primer hombre en mi vida-dije, haciendo que el señor Wallace estallara en una carcajada-

-Siempre tan linda conmigo querida…

Nos dirigíamos a la sala de juntas, ya casi todos estaban en sus respectivos asientos, solo faltábamos el señor Wallace, El presidente, y yo. Nos acomodamos y saque el block de notas amarillo que ocuparía para anotar todos, y cada uno de los puntos que tocáramos en esta junta. De pronto se abrieron las puertas y apareció, Era un hombre Alto, parecía de unos 30 años, moreno, musculoso, ojos café muy profundos, parecía consiente de que con cada uno de sus movimientos, soltaba un suspiro de todas las mujeres a su alrededor, ¡Dios! –Pensé- ¡dos hombres así en un solo día! ¿Es el fin del mundo o qué?, okay Bella, cálmate y no parezcas una abeja que vuela desesperadamente a la miel.

Todos nos pusimos de pie, y los ojos del señor Black recorrieron toda la habitación, posándose en los míos, y recorriendo cada parte de mi cuerpo, yo estaba helada, pero tenía práctica en esto del "Flirteo", así que contrarresté cerrando un poco mis ojos y lanzándole una mirada picara al mismo tiempo que sonreía. No dejaría que el pensara que me amedrentaba con una simple mirada.

-Buenos Días a todos- dijo esbozando una sonrisa- Mi nombre es Jacob Black, y soy el presidente de la compañía –Dijo mientras cargaba su mirada de energía.

-Buenos días- respondimos al unísono todos los presentes- , el señor Wallace sería el primero en Hablar.

- Permítame presentarme señor Black, Mi nombre es Wallace Looper, Ella es mi asistente personal Isabella Swan.

-Encantado de conocerla señorita Swan –me dijo mientras extendía su mano-

-El gusto es mío señor Black –exclame mientras tomaba su mano, me dio un apretón más que cariñoso, casi insinuándose a mí, mientras que sus ojos no se desprendían de los míos, los dos nos mirábamos de manera profunda, y sexy, era inconcebible que eso pasara delante los demás miembros de la junta, la verdad estuvimos "saludándonos" más del tiempo que permiten las reglas de urbanidad, cuando me di cuenta, reaccioné soltando su mano.

-Bueno, -exclamo en señor Wallace- Iniciemos la junta…

El señor "Casanova" se ganaba en título con todo y honores, éramos 4 mujeres presentes en la junta, pobre de ellas, no sabían cómo disimular el sonrojo que cada vez que el señor Black hablaba, aparecía en sus mejillas, yo en cambio, me mostré normal, le preguntaba mirándolo a los ojos cuando algo me parecía que podía mejorar, no tenía miedo de expresar mi opinión, y eso parecía que le gustaba. Da la Casualidad que el señor Wallace tuvo que abandonar la reunión, así que yo quede a cargo, y el señor Black no paraba de preguntarme sobre la compañía, y todo lo correspondiente al cargo del señor Wallace. Hasta que llegó el receso para el almuerzo. La reunión se reanudaría dentro de 1 hora y media, así que decidí comer afuera, tomé mi abrigo y mi bolso y me dispuse a tomar el ascensor, al mismo tiempo que el señor Black Salía de la sala de juntas con rumbo al ascensor:

-Isabella, que gusto encontrarte, -dijo mientras me tomaba del brazo para que mis ojos se posaran en los suyos- ¿Sales a comer?

-Señor Black, -dije ocultando mi sorpresa- sí, justamente pensaba ir a almorzar cerca de aquí.

-Quisiera invitarte a Comer, –Dijo poniendo cara de "como quien no quiere la cosa"- Me Hospedo en el hotel Ritz, ¿Quisieras acompañarme?

-Claro señor Black, será un gusto para mí, y por favor, llámeme Bella -no permitiría que pensara que le tenía miedo, además, un almuerzo es insignificante –o eso creo- no iba a negar que el hombre esta para chuparse los dedos, pero no estamos yendo a un club o algo por el estilo…

Entrelazó mi brazo junto al suyo, y abordamos el ascensor, me estaba poniendo nerviosa, pero mi experiencia en el flirteo era mucha, así que me relajé y me dispuse disfrutar del almuerzo, no pensaba terminar en la cama del señor Black –por ahora- , y ser amiga de tu jefe no está mal, quizás podría ascender ja, ja, ja, ¡yo y mis ideítas!.

El señor Black noto mi pequeña risa, y me dijo:

-¿Pasa algo Bella?

- No señor…

-Bella, llámame Jacob- dijo poniendo un dedo en mi boca- por favor, me gustaría que tuvieras más confianza conmigo.

- Okay Jacob- dije con voz melodiosa- Me encantará ser tu amiga –dije poniendo una mirada sexy- y pasó lo inesperado… Jacob se Sonrojó, moría por dentro, ¡yo había logrado que "Don Juan" se sonrojara!

Salimos del ascensor, afuera esperaba una limosina, muy ostentosa, subí yo primero, y luego el, colocándose a mi lado, -podría decir que demasiado a mi lado- y me ofreció una copa de Champán:

-¿Te apetece una copa de Champán Bella? –Dijo con una sonrisa tan sexy que casi olvido detener mi boca-

-Claro Jacob –dije levantando una ceja- aunque no creo que sea correcto que bebamos alcohol en horarios de trabajo.

-Verás, comer con el jefe tiene sus ventajas, así que olvídate del trabajo, y solo disfrutemos.

- Entonces, Brindemos por Olvidarnos del trabajo, y disfrutar la velada, -dije mirándolo fijamente a los ojos.

-Salud.

Llegamos al famoso hotel Ritz, con mis padres había estado aquí hace muchos años, así que me traía muchos recuerdos, Jacob se veía muy relajado, y eso me dio a entender que él era como yo: solo conseguía amores de una noche. Eso me alegraba, ya que le huyo al compromiso, y no estaría mal tener una aventurilla con mi jefe, además, el debería de estar rodeado de mujeres más hermosas que yo, y quería desfrutar de su compañía, tal vez, esta noche…

-Bella te apetece algo del menú- dijo Jacob sacándome de mis pensamientos-

- Claro, me apetecen mariscos, tal vez una langosta, y tu ¿Qué ordenarás?

-Pues, quizás unas ostras, Dicen que son Afrodisiacas, ¿Crees que sea verdad?

Mi rostro se ruborizó al entender la dirección de sus palabras

-Pues, creo que es un invento comercial,-dije muy seria- Pero eso depende de la persona con quien las coma –dije más relajada-

- Eres fascinante Bella, me gustaría conocerte, no solo en términos de trabajo, sino como mujer, espero que no mal interpretes mis palabras, -dijo muy caballerosamente-

-Claro Jacob, a mí me encantaría conocerte mejor, Veras, seré la comidilla de las secretarias cuando se den cuenta que acepte comer contigo –exclame riéndome-, así que lo mejor sería no salir juntos en horarios de trabajo.

-Bella, yo estaré esta semana en New York, así que me gustaría que me muestres las ciudad, ya sabes, los lugares de moda, y todo lo demás. –Dijo interesado-

-Bien, la semana es corta Jacob, así que es mejor que iniciemos esta noche, Te llevaré a un club que recién abrió la semana pasada, se llama Astor, y es de los más famosos.

-Excelente Bella, Te parece que te recoja a las 7, así podemos cenar antes de iniciar la noche.

-Por supuesto Jacob, será un placer para mí –dije mientras tomaba un sorbo de mi coctel, mirándolo fijamente a los ojos-
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5 comentarios:

  1. Era necesario que aparezca Jacob???? Dios!!!!!!

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  2. ajajjajajajaj me gusto mucho<3

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  3. buenisimo m gusto :D

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  4. hahaha
    Locas emocionadas, aunque yo estoy igual =S
    Buena historia!!!

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